Simulacros de patriotismo o patriotismo por moda
Pensar en la patria despierta en mí sentimientos encontrados. Soy una fiel creyente de la capacidad de los puertorriqueños para ser autosuficientes, pero algunas veces me llena de ira ver como, con el tiempo, nos hemos vuelto seres dependientes de esos que nos miran sobre el hombro. Pero luego recapacito, ¿Es dependencia, o eso nos hacen creer?
Mi Puerto Rico de ensueño, el Puerto Rico que en realidad somos, es una nación tan fuerte e indomable como el Josco de Abelardo. Una nación incapaz de ser contenida por un yugo. Y vuelve ese sentimiento de ira hacia mis hermanos. ¿Por qué no somos capaces de sublevarnos ante la opresión? ¿Por qué el miedo? ¿Por qué pensar que no podremos?
Tal y como dijo el maestro, Don Pedro: “un pueblo que pierde la fuerza necesaria para sacudirse un yugo, acaba por venerarlo”. Al recordar esas palabras comienzo a ser pesimista. ¿En eso nos hemos convertido?. En un pueblo que por el miedo, venera y adora al opresor. Con la tonta excusa de que nos protege.
Al seguir pensando me decido por fin que el problema es que los puertorriqueños viven en simulacros de patriotismo. Simulacros que van desde bumper stickers con la bandera que dice Mi Orgullo, hasta cuando Tito o alguna Miss Universo gana. Simulacros de patriotismo o patriotismo por moda. No toman en serio nuestra situación y si lo hacen, rajan en el fanatismo.
Luego recapacito y recuerdo mi Puerto Rico de ensueño. Sí somos capaces de tomar decisiones. Somos una nación unida, fuerte. Capaz de mover montañas, de derrotar a cualquier gigante con tal de defender nuestra libertad.
¡¡¡COÑO DESPIERTA BORICUA!!! Puerto Rico no nació para estar bajo la opresión. Es como el Josco pero lo único que los separa es que nosotros estamos a tiempo de conseguir de vuelta lo que nos fue arrebatado, ¡nuestra libertad! Y como dijo algún día Albizu: “Al agresor no se le puede detener bajando la cabeza, sino enseñándole los puños”.
100 x 35 ≠ 51